En muchos sentidos, los conductores de la tercera edad, debido a sus años de experiencia y mejor juicio, conducen mejor. Saber cómo evitar situaciones peligrosas y ser más cuidadosos y pausados constituyen actos reflejos para los conductores de la tercera edad.
A lo largo de la vida, sin embargo, la visión y el desempeño cognitivo disminuyen progresivamente. Una persona de 30 años probablemente no oiga tan bien como un niño de once. Después de los catorce años, la agudeza visual comienza a disminuir y para cuando un conductor(a) llega a la edad de 55 años, suele experimentar cambios físicos. Sin embargo, hay evidencia convincente que después de los 55 años los cambios pueden ocurrir más rápido y los conductores tal vez necesiten prestar más atención a sus habilidades para manejar con más cuidado.
Después de los 75 años, manejar con cuidado es aún más importante. Sin embargo, por si sola, la edad no define la habilidad de conducir y existe una amplia variedad de diferencias en la capacidad de conducir entre personas de la tercera edad que tienen la misma edad.
Es importante estar consciente de un hecho muy importante: las personas de la tercera edad son más vulnerables a las lesiones que los jóvenes. La persona de 65 años o más tiene tres veces más posibilidades de morir que una persona de 20 por lesiones de igual gravedad.
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